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Urbano

PregĂșntame sobre el conflicto

  • Foto del escritor: Carlos DĂ­az Lastreto
    Carlos DĂ­az Lastreto
  • 1 sept 2021
  • 5 Min. de lectura


Buscando profundizar en mis conocimientos sobre conflictos, he llegado a este buen libro de Alfonso Alonso, quien propone interesantes distinciones sobre el tema, Ăștiles para adentrarse en este “espinudo” tema. He escrito antes sobre negociaciĂłn (1) (2) en este blog.


ÂżQuĂ© es un conflicto? La palabra conflicto deriva del latĂ­n conflictus que significa “para atacar juntos”. SegĂșn el autor, el diccionario de la lengua española de la RAE define conflicto con varias acepciones: (1) combate, lucha, pelea, (2)” enfrentamiento armado”, (3) apuro, situaciĂłn desgraciada y de difĂ­cil salida (4) problema, cuestiĂłn, materia de discusiĂłn (5) coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo, capaces de generar angustia y trastornos neurĂłticos, (6) momento en que la batalla es mĂĄs dura y violenta y (7) en las relaciones laborales, el que enfrenta a representantes de trabajadores y empresarios.


Es interesante como la definiciĂłn de la RAE enfatiza los aspectos negativos del conflicto, el combate, la confrontaciĂłn, discusiĂłn, enfrentamiento, etc, aspectos que pueden estar al nivel intrapsĂ­quico, interpersonal o incluso organizacional como la Ășltima definiciĂłn que se refiere al conflicto laboral. La connotaciĂłn de la palabra conflicto es negativa, aunque uno pudiera pensar en aspectos positivos del conflicto como crecimiento, clarificaciĂłn, buenos acuerdos, etc.


SegĂșn el autor, existe muchĂ­simas definiciones de conflicto, algunas mĂĄs clĂĄsicas como la de Rubin, Pruitt y Hee quienes dicen que “el conflicto significa diferencia de intereses percibida o una creencia que las partes en sus aspiraciones normales no pueden alcanzar simultĂĄneamente”. Muchas de las definiciones citadas por el autor se hacen cargo de estos mismos elementos: diferencia de intereses, oposiciĂłn, incompatibilidad de objetivos. Estoy de acuerdo con eso, pero entiendo que una mera diferencia de intereses u objetivos no necesariamente implica conflicto ya que hay que agregarle emociones en la lĂ­nea de enojo, disgusto, ira por este bloqueo que puede hacer la otra parte.


Por supuesto que no es lo mismo un conflicto interno entre dos tendencias mentales o un conflicto con el vecino que un conflicto entre dos países, por eso es interesante la distinción de tipos de conflictos que realiza el autor, basado en Carneiro. Al respecto señala:


1 Discrepancia: Se trata de disparidad de criterio. Es un conflicto muy menor, fĂĄcilmente solucionable del que incluso se tiene poca conciencia. Se expresa de manera verbal.

2 Desacuerdo: Se trata de algo manifiesto y directo que incluso puede estar acompañado de manifestaciones explicitas y expuestas con firmeza. Puede evidenciar discrepancias antiguas o una velada animadversión personal.

3 Conflicto tácito: Fruto del desacuerdo reiterativo y de la mala relación continuada. Se produce una situación de hostilidad. No se expresa claramente el motivo del disgusto pero existe una intención clara de transmitir el disgusto, de modo que siendo “tan evidentes las razones para el enojo” la otra persona tendría que haberse dado cuenta hace ya un tiempo.

4 Conflicto explĂ­cito: La manera mĂĄs comĂșn de considerar una situaciĂłn como conflictiva. Alguien manifiesta su disgusto de manera clara y expresa de alguna manera que actuarĂĄ no sĂłlo defendiĂ©ndose sino tambiĂ©n atacando. Se suele querer “tener la razĂłn” y se adopta alguna estrategia para “sobrepasar” al contrario.

5 Conflicto soterrado: Es una evolución del conflicto explícito. Se produce cuando después de varios encuentros conflictivos de tipo rotundo, se considera que no hay nada que hacer, que resulta imposible mantener la situación en los términos del enfrentamiento. Si la relación es necesaria o imprescindible para las partes se mantiene el conflicto en el tiempo, con desgaste y con maniobras, ardides, malas artes, comportamientos deshonestos, etc., manifestando un interés por someter a la otra parte y vencer.

6 Violencia indirecta: Aparece cuando ya no se puede mantener constantemente el conflicto soterrado. En las organizaciones se canaliza a través del humor (ironía) y comportamientos como el ninguneo, evitación de entrega de información, desprecio, aislamiento, etc.

7 Violencia directa: Respuesta ya a una situaciĂłn de frustraciĂłn y rabia contenida, demostrando un conflicto grave.


Me parece atractiva la tipologĂ­a expuesta por el autor ya que permite establecer graduaciones entre situaciones conflictivas ya que evidentemente no es lo mismo una mera discrepancia o un desacuerdo que un conflicto explĂ­cito o soterrado. Eso si estoy en desacuerdo que toda discrepancia o desacuerdo lleve necesariamente a una situaciĂłn de conflicto, creo que se puede tener discrepancias y desacuerdos y administrarlos de manera que ello genere apertura, innovaciĂłn, intercambio, todas ellas positivas para las relaciones.


El concepto de escalada


Los conflictos evolucionan en el tiempo por lo que muchas veces se da un ciclo de conflicto. Dentro de este concepto de ciclo, una distincion relevante es la de escalada, entendido como una “expansión secuencial de la amplitud e intensidad del conflicto”. Esta escalada se puede dar en cinco ejes: tácticas (suave – dura), proliferación (uno o varios problemas), desplazamiento (desde los problemas a las personas), motivación (individual egoísta – competitiva) y las partes (uno – varios).


Diversas condiciones permiten las escaladas en un conflicto. SegĂșn el autor, estos elementos son expectativas al alza de las partes en conflicto, una situaciĂłn de ambigĂŒedad respecto del poder que se atribuyen los contendientes, la “comparaciĂłn envidiosa”, asignaciĂłn de mĂ©ritos no compartida, disponibilidad de liderazgo, mayor comunicaciĂłn con el grupo y “pensamiento de suma cero”.


Creo que las escaladas de conflicto son muy indeseables, ya que un desacuerdo que podría ser pequeño en el principio crece y se transforma en algo mås grande. Por eso que detectar las escaladas y contenerlas puede ser un gran aporte de quienes ayudan a gestionar conflictos.


A propósito de esto, señala el autor del libro que muchas veces la escalada lleva a un estancamiento, un punto en que las partes ya no se manifiestan interesadas en seguir el conflicto y la competencia pasa a cooperación. ¿Cuåndo se llega al estancamiento? Cuando fracasan las tåcticas competitivas, cuando se agotan los recursos, cuando se pierde soporte social y cuando los costos se vuelven inaceptables. A ello se debe agregar situación de empate, pérdida de control del conflicto y oportunidad de ganar cooperando.


Me parece que esto Ășltimo debiera ser siempre lo relevante en el ĂĄmbito de los equipos o de las organizaciones, construir situaciones donde se gane mĂĄs cooperando que compitiendo o estando en conflicto. Para que entonces el estancamiento se transforme en desescalada se requiere incrementar la interacciĂłn, construir pausas en el conflicto con pequeñas concesiones mutuas, generar objetivos comunes superiores y realizar concesiones unilaterales.


A mĂ­ me interesa especialmente el trabajo colaborativo en equipos ya que veo que si bien puede haber competencia o conflicto, en general la colaboraciĂłn contribuye mejor al logro de propĂłsitos compartidos y a, evidentemente al menos para mĂ­, un mejor ambiente de trabajo. Por eso entender cĂłmo se producen escaladas y como estas se transforman en estancamiento y luego en desescaladas me resulta valioso.


En esta lĂ­nea, el Ășltimo concepto que destaco del trabajo de Alfonso Alonso es reflexionar sobre situaciones que incentivan la apariciĂłn de conflictos, de manera de estar atentos a que escenarios creamos, que propician los conflictos. Estas situaciones son:


1 Clima de competencia. Mantener situaciones de competencia tanto en las relaciones personales como en el trabajo.

2 Premura en la crĂ­tica a las ideas de los demĂĄs. Apresurarse en encontrar errores en los comentarios ajenos o en las opiniones de otros.

3 Argumentos expuestos con violencia, de manera contundente y con “bronca”, reflejan algo más que la mera disconformidad.

4 Acusaciones reciprocas. Al entrar en descalificaciones mutuas se entra en un proceso de degradaciĂłn de las relaciones que hace difĂ­cil los acuerdos.

5 PolarizaciĂłn de las tensiones. Reflejado en bandos o grupos enfrentados con posiciones muy opuestas o irreconciliables.

6 Propuestas cuestionadas sin criterios objetivos. Esto implica que muchas veces la animadversiĂłn y el desencuentro no encuentran cauce y los sentimientos se ponen por delante de los argumentos razonados. La manera de manifestar argumentos estĂĄ cargada de apreciaciones personales y mera subjetividad.

7 Robos, sustracciones, desapariciones.

8 Exceso de rumores constantes.

9 Indiferencia, inhibiciĂłn y ausentismo.

10 Falta de participaciĂłn.


Todo un mundo el de los conflictos, valioso contar con distinciones para leerlos y, sobre todo para desactivarlos y administrarlos de un modo que, en la vida personal, organizacional y también política, nos permitan salir airosos de ellos para el beneficio de todos.

 
 
 
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