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Urbano

Cultura organizacional segĂșn Geert Hofstede

  • Foto del escritor: Carlos DĂ­az Lastreto
    Carlos DĂ­az Lastreto
  • 1 dic 2021
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 1 ago 2022


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Encuentro que muchas veces los conceptos se utilizan de manera tan coloquial que al final pierden el sentido que les dio origen. Este es el caso de cultura organizacional, concepto que se usa con tanta frecuencia describiendo meras costumbres o tradiciones en las organizaciones y que además, suele usarse para justificar la inacción y la falta de cambio, diciendo algo así como “bueno, es la cultura”.


Por eso que encuentro valioso el trabajo de Hofstede quien escribió un artículo muy interesante, en el marco de los libros que publica todos los años BBVA Openmind, libros que sugiero descargar y revisar pues en mi opinión son muy inspiradores para reflexionar sobre nuestro mundo.


En este trabajo Hofstede propone que el tĂ©rmino cultura tiene tres significados: (1) literalmente significa trabajar la tierra: cultivo. (2) en un sentido metafĂłrico la palabra se utiliza para formar o refinar la mente: civilizaciĂłn. Y (3) en un sentido metafĂłrico mĂĄs amplio, derivado de la antropologĂ­a: maneras colectivas de actuar, pensar y sentir. Desde esta tercera perspectiva la cultura se puede definir como “la programaciĂłn colectiva de la mente que distingue a los miembros de un grupo o categorĂ­a de personas de otros”.


Me parece interesante el concepto propuesto por Hofstede ya que en Ășltimo tĂ©rmino opone la cultura a la naturaleza, los seres humanos, no actuamos a partir de instintos repetitivos como podrĂ­an hacerlo muchas especies sino que nuestro comportamiento tiene mucho de programaciĂłn colectiva, llamĂ©mosle educaciĂłn familiar, educaciĂłn escolar, valores sociales, etc.


El autor aclara entonces que al hablar de “categorĂ­a” se puede referir a la naciĂłn, en cuyo caso se habla de “cultura nacional” o a una organizaciĂłn, en cuyo caso se hablarĂĄ de “cultura organizacional”. Dado ello dependiendo de la organizaciĂłn de la que estemos hablando puede haber muchas “culturas organizacionales”. Si nos basamos en otras categorĂ­as podrĂ­amos hablar de culturas de gĂ©nero, ocupacionales, regionales, profesionales, etc.


La cultura, como programación colectiva de la mente se manifiesta de diferentes formas. En su opinión, hay cuatro que cubren el concepto de manera acertada: símbolos, héroes, rituales y valores. Propone imaginarlos como capas de una cebolla, los símbolos representan la capa mås superficial y los valores la mås profunda. He hablado de estos temas en otros trabajos de este blob, sobre Schein, Deal y Kennedy, etc.


Lo propuesto por Hofstede se representa en la siguiente imagen:


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Los sĂ­mbolos son palabras, gestos, imĂĄgenes u obtienes que tienen un significado concreto, Ășnicamente reconocibles por aquellos que comparten la misma cultura. Aparecen los nuevos sĂ­mbolos con facilidad y desaparecen los antiguos. Incluso, los grupos culturales se copian los sĂ­mbolos entre sĂ­.


Los hĂ©roes son personas, vivas o muertas, reales o imaginarias, que presentan caracterĂ­sticas muy valoradas en una cultura determinada, por lo que actĂșan como modelos de comportamiento.


Los rituales son actividades colectivas, superfluas para alcanzar los fines deseados pero consideradas socialmente esenciales dentro de la cultura: tienen sentido por sĂ­ mismas. Muchas reuniones de negocios convocados por motivos aparentemente racionales responden principalmente a propĂłsitos rituales.

Símbolos, héroes y rituales constituyen las pråcticas de la cultura, visibles para un observador externo. Su significado cultural no es necesariamente visible y reside en el modo en que los participantes de la cultura en cuestión interpretan dichas pråcticas.


Finalmente, los valores. Constituyen el nĂșcleo de la cultura. Son fuertes emociones atravesadas por una flecha: un polo positivo y otro negativo: bien frente al mal, normal frente anormal, bonito frente a feo, peligroso frente a seguro, etc. Los valores se deducen del modo de actuar que tiene las personas en determinadas circunstancias.


Con estas distinciones se me ocurre que es muy posible entonces observar la cultura de una organización, teniendo claro que símbolos, héroes y rituales son pråcticas observables que igual se tienen que interpretar desde la óptica de los integrantes de la organización para comprender qué significado tienen, con qué valores se relaciona.


La diferencia entre culturas nacionales y culturas organizacionales segĂșn Hofstede es que las primeras se diferencian entre sĂ­ por los valores, mientras que las segundas se diferencian unas de otras segĂșn sus prĂĄcticas mĂĄs superficiales: sĂ­mbolos, hĂ©roes y rituales. Las culturas nacionales se adquieren en la infancia, en cambio las culturas organizacionales se adquieren en la edad adulta, por ello se basan en prĂĄcticas aprendidas en el lugar de trabajo y pueden cambiar con mucha rapidez.


Me gustan especialmente estas Ășltimas reflexiones del autor. La cultura nacional estĂĄ relacionada con valores y se aprender temprano en la infancia y puede cambiar pero de manera mĂĄs lenta y mĂĄs difĂ­cil. En cambio la cultura organizacional se aprende como adulto, es mĂĄs superficial y no se relaciona tanto con valores como con prĂĄcticas, por ello si se cambian sĂ­mbolos, hĂ©roes y rituales, la cultura organizacional puede cambiar de un modo mucho mĂĄs fĂĄcil. Creo que aquĂ­ hay una interesante conexiĂłn con los trabajos de Denison, quien propone que la cultura tiene que ver con los procedimientos de trabajo, y, por supuesto que al cambiar estos, tiene efectos en la cultura.


Hofstede realiza un extenso trabajo para caracterizar las diferencias en las culturas nacionales. También realiza un trabajo para diferenciar las culturas organizacionales. En este trabajo propone 6 dimensiones:


1 OrientaciĂłn al proceso frente a orientaciĂłn a resultados. Las culturas orientadas al proceso estĂĄn dominadas por rutinas de carĂĄcter tĂ©cnico y burocrĂĄtico mientras que las culturas orientadas a resultados se caracterizan por la preocupaciĂłn comĂșn de obtener resultados.


2 Orientación al trabajo frente a orientación al empleado. En el primer caso sólo se tiene en cuenta el desempeño laboral de los empleados, en el segundo caso se asume una responsabilidad mås amplia en relación al bienestar de sus integrantes.


3 Profesionalidad frente a cultura parroquial. En la primera los miembros se identifican en primer lugar con su profesiĂłn. En las segunda los miembros encuentran su identidad en la organizaciĂłn para la que trabajan.


4 Sistemas abiertos frente a sistemas cerrados. DimensiĂłn que hace referencia al estilo comĂșn de comunicaciĂłn interna y externa asĂ­ como a la facilidad de admisiĂłn de trabajadores externos o nuevas incorporaciones.


5 Control laxo frente a control estricto. Se relaciona con el grado de formalidad y puntualidad que existe en una organizaciĂłn.


6 Normativo frente a pragmĂĄtico. Se enfoca en describir el modo predominante, flexible o rĂ­gido, en la relaciĂłn con el entorno, en particular con los clientes.


Me parece que estas Ășltimas distinciones nos proveen de lenguaje descriptivo para poder referirnos a nuestra observaciĂłn de la cultura y con ello dejar de hablar de maneras tan coloquiales y hablar de un modo que nos permita comprendernos con distinciones compartidas.

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